Creatividad en tiempos de crisis

Desde que empezó la crisis, todo el mundo se frota las manos a la espera de un inminente chasquido de dedos que ponga las cosas en su lugar. Las falta de liquidez y beneficios, el aumento de los impuestos y de los precios, la reducción de las plantillas, sólo hace que no sea posible ver la luz al final del túnel y, por tanto, que muchas empresas terminen yéndose a pique. Sin embargo, Albert Einstein decía: “Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. ¿Es entonces la creatividad la solución a la crisis? Joaquín Jiménez, profesor del International master MBA en La Salle Campus Barcelona, reflexiona y ofrece su punto de vista sobre esta cuestión en La Vanguardia, donde insiste sobre la necesidad de ser creativos para que las empresas dejen de hundirse.

Las primeras medidas a implantar cuando las compañías no alcanzan la cifra prevista de beneficios llegan a través de dos vías tradicionales: la reducción del coste de producción (o del precio de compra) y la reducción de los gastos de estructura.

Como ya sabemos,  el impacto del primero no es comparable al del segundo. Lo recordaría hoy López de Arriortua, aquel ejecutivo que revolucionó el mundo del automóvil y que fue disputado por las grandes marcas por saber diseñar estrategias que actuaban antes sobre los costes de producción que sobre los gastos de estructura. Sin embargo hoy, con una profunda crisis que ha derrumbado la demanda, hemos perdido la posibilidad de ajustar los costes de producción y solo nos queda reducir los gastos de estructura.

Por tanto, necesitamos ideas para aumentar las ventas y, en tiempos de crisis, es precisamente cuando el ingenio y la innovación se agudizan. No hay más que leer la prensa: bares de copas agrupados para ofrecer la ruta del gin-tonic en Barcelona e incluso hoteles que ofrecen habitaciones a 10€, son solo la punta del iceberg.

Para incrementar las ventas es necesario diferenciarse y eso solo se consigue con creatividad. Un competidor introduce un nuevo producto o servicio más económico que el nuestro y con prestaciones aparentemente similares y, como nos encontramos inmersos en la era del low cost, la reacción inicial de algunos de nuestros clientes será comprar a nuestro competidor.

¿Qué hacemos? ¿Innovamos? El pensamiento creativo nos llevaría a buscar un producto alternativo ofrecido en condiciones también novedosas, pero mientras no lo desarrollemos vamos a ir perdiendo ventas durante algunos meses y lo que es peor, clientes.

Hay que anticiparse y, sin lugar a dudas, ser creativos. Buscar un equipo de especialistas en mercadotecnia, a los cuales pedirles esas ideas innovadoras no es la mejor solución ya que en muchos casos no disponen de un conocimiento global de la compañía ni de un conocimiento profundo del mercado, los cuales representan el tamiz por el que hay que hacer pasar las ideas que genera la creatividad, para que sea realmente aplicable.

¿Quien posee ese conocimiento? ¿Solamente el Director General y los directivos? Todas las personas que forman parte de la empresa tienen la responsabilidad de aportar creatividad e innovación y, para ello, los directivos deben crear el caldo de cultivo para que florezcan y sean posibles.

Joaquín Giménez es profesor de Dirección Comercial en el International MBA de La Salle Campus Barcelona y en La Salle Open University. Además, es Director de Ventas en Epson Iberica.

About the author  ⁄ La Salle BCN

Blog La Salle BCN: noticias y artículos sobre formación, oportunidades, becas y estudios en el extranjero

One Comment