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Estudiar aún tiene recompensa: Una inversión a largo plazo

El pasado domingo 13, Nuria Peláez, en colaboración con Jordi Molla, profesor del International MBA de La Salle Campus Barcelona, publicaba un artículo en La Vanguardia  que ponía de manifiesto la situación actual del país y cómo está afectando esta situación a los puestos de trabajo y salarios de los profesionales de hoy en día, resaltando la importancia que tiene la formación en tiempos de crisis.  Aquí te dejamos el articulo completo ¡No tiene desperdicio!

Estudiar aún tiene recompensa: Una inversión a largo plazo

La grieta salarial entre los que tienen un nivel de formación más alto y más bajo crece año tras año.

En el año 2007 la formación no era un valor diferencial: cualquier persona podía encontrar trabajo y muchos jóvenes dejaban de estudiar pues veían que trabajando de “paletas” podían cobrar el doble que un contable licenciado. Así resume Ernesto Poveda, presidente de ICSA Grupo, el valor relativo que tenía la formación antes de la crisis en el mercado laboral. Muchas cosas han cambiado desde ese momento. Las diferencias de las retribuciones entre los trabajadores con un nivel de estudios más alto o más bajo no ha dejado de crecer: si en el 2007 los profesionales no universitarios cobraban, de media, un 49% menos que los titulados, en el 2013 esta diferencia ya llega al 86%, según un estudio de ICSA Grupo con la colaboración de La Salle Campus Universidad Ramón Llull.

Sin duda, esta diferencia no es igual en todas las edades y niveles profesionales. Así, la diferencia de retribuciones entre los jóvenes que tienen más formación (estudios de postgrado) y los que tienen un nivel de estudios básicos se sitúa en un 40%, con un sueldo bruto medio anual de 24.857 euros y de 18.399 euros, respectivamente.

La diferencia aumenta a medida que los profesionales son más mayores, y por tanto, en general van escalando posiciones en la carrera profesional. Así, según este estudio, en la franja de edad que supera los 50 años, el salario bruto anual del profesional mejor formado se acerca a los 100.000 euros, por delante de los 38.500 de un trabajador de la misma edad pero con unos estudios más básicos.

Vistas estas cifras, parece muy evidente que formarse es actualmente una inversión a largo plazo, pero la coyuntura no acompaña: “Cada vez hay más dificultades para acceder a financiamiento para poder formarse, cada vez hay menos becas públicas y privadas”, lamenta Jordi Molla, profesor de La Salle. Frente a esta situación, advierte el profesor, “algunos pueden caer en el error de creer que no es el momento de formarse, cuando la realidad es que ahora es más importante que nunca. Muchos jóvenes también lamentan que actualmente su formación no se ve recompensada con los mejores puestos de trabajo. Aún así, el estudio destaca como una titulación superior se ha convertido actualmente en un requisito casi imprescindible para acceder a un puesto de trabajo de responsabilidad. En el 2013, el 43% de los directivos tienen formación de postgrado, el 46% eran licenciados y sólo un 11% no tenía ninguna titulación. “Los profesionales que han conseguido ocupar un puesto directivo pero no disponen de una formación universitaria han visto como su sueldo se ha estancado y están perdiendo su poder adquisitivo”, advierte el profesor de La Salle.

Actualmente, la mayoría de los profesionales ven claro que no se jubilarán en su empresa actual: se ha acabado lo de tener un único trabajo durante toda la vida. Pero, según Jordi Molla, puede no tener claro que “El trabajo que hacemos actualmente puede que no exista en unos años”.

Según su opinión, la grieta salarial continua creciendo porque el mercado laboral y el entorno empresarial cambian muy rápidamente, “pero los profesionales son capaces de adaptarse a la misma velocidad: por esta razón, los que no continúen con su formación tendrán cada vez más dificultades para acceder al mercado laboral, porque no están preparados para trabajar con estos cambios”. Molla menciona como ejemplo el sector de las aplicaciones móviles: “En los primeros cursos que se impartían en La Salle sobre este tema apenas había alumnos: nadie pensaba que llegaría a generar un volumen de negocio así, hoy en día estos cursos están llenos. Si hace cinco años un programador informático decidió no formarse en este campo, ahora se encontrará fuera del mercado laboral”.

En esta dirección, Ernesto Poveda insiste en la necesidad de formarse en eso que realmente nos permita crecer en nuestra carrera profesional: “No tendríamos que buscar cosas que queden bien en el curriculum, sino definir donde queremos llegar y analizar qué formación complementaria puede realmente ayudarnos a llegar hacia ahí.”

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